Abu Simbel significa “el padre de la espiga”; está situado al sur de Egipto, a orillas del lago Nasser, a unos 230 km al suroeste de Asuán.
Se trata de instalaciones arqueológicas, en las cuales resaltan dos templos excavados en la misma roca del lugar, tipo hemispeos, y fueron construidos por orden de Ramsés II.
Estos templos forman parte del Museo al Aire Libre de Nubia y Asuán, declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1979.
Según cuentan los historiadores, la construcción del Templo de Ramsés II, habría comenzado aproximadamente en el año 1284 a. C., y duró unos veinte años, hasta 1264 a. C. El motivo por el cual fue realizado, era impresionar a los habitantes del sur y fomentar la religión egipcia en la región.
Este templo, es uno de los seis templos excavados en la roca, que se construyeron en Nubia durante el prolongado reinado de Ramsés II.
Hasta su descubrimiento en el año 1813, por el explorador J.L. Burckhardt, el templo se encontraba totalmente recubierto por la arena; y más tarde en el año 1815, el ilustre Belzoni descubrió la puerta de acceso.
Esta puerta, conduce a un atrio y una terraza, donde se encuentra la imponente fachada, en la cual descansan los 4 colosos sedentes de Ramsés II de unos 22 metros de altura; excavados en la misma roca natural y de manera muy detallada. Colocadas entre las piernas de los colosos, hay pequeñas figuras que representan a sus parientes.
Esta construcción había sido realizada de forma tal, que 2 veces al año, cuando el sol salía por el horizonte, sus rayos atravesaban la puerta y tras proyectarse en la sala de ocho columnas, quedaba iluminado en su totalidad, el nicho de la parte posterior.
Sin lugar adudas, un lugar fascinante lleno de misterio y aventura que merece ser explorado personalmente…


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