
Nuestro viaje a Brasil fue en Abril de ete año,compramos un paquete que era una salida grupal en bus, con traslado, alojamiento y algunas excursiones clásicas.
Salimos de Tandil a las 20:00 Hs en el micro de la empresa Rio Paraná, un coche-cama que venía desde Mar del Plata con pasajeros de distintas localidades, como por ejemplo: San Cayetano, Bahía Blanca etc…
Siguiendo por la Ruta N° 30, llegamos a la ciudad de Las Flores. De ahí tomamos la ruta N° 3 hasta Cañuelas. Avanzamos por la Ruta N° 6, llegamos a Zárate y por la Ruta N°12, en horas de la madrugada, cruzamos el famoso puente Zárate Brazo largo. Más adelante por la Ruta N°14 hicimos nuestra primera parada en la ciudad de Gualeguaychú, en la provincia de Entre Ríos, y luego de un par de horas y en nuevo día nos bajaron en Mocoretá, en la misma provincia, donde paramos a comer algo.
Siguiendo camino llegamos a la frontera Argentina-Brasil, en la localidad de Paso de los Libres, pero algunos kilómetros antes paramos ya que algunos pasajeros cambiaron Pesos argentinos por Reales.
Una vez cruzado el país vecino, tomamos la ruta N° 101, almorzamos y seguimos viaje. Pasamos por Porto Alegre, Florianópolis, Porto Belo etc., hasta llegar al otro día a Camboriú.
Ni bien llegamos al hotel Mar, dejamos las cosas y salimos a recorrer un poco.
Como estaba tan lindo el día, tomamos un colectivo (anímense, es fácil y barato!), y fuimos hasta la Playa Laranjheiras, que queda al frente de Camboriú,
Es una playa hermosa de arenas blancas y abundante vegetación, con piedras redondeadas que emergen del mar. Lo más llamativo es el teleférico, que comienza en la playa y asciende por un morro para cruzarlo por la cima y llegar al otro lado de este. Es una vista increíble, no se la pierdan.
Al otro día viajamos en combi hasta Bombinhas. Luego de una hora aproximadamente, llegamos a esta espectacular playa.
También de arenas blancas y aguas cristalinas, tiene un mar cálido y diferentes bares donde se puede disfrutar de los batidos originales y/o alquilar una sombrilla. Seguimos caminando por la playa hasta donde se termina, subimos por un puente de madera con pasarelas y terminamos en una calle que te lleva a la playa de Sepultura.
Esta playa es chiquita pero tiene unos corales hermosos, ideales para hacer snorquel. Alquilamos un par de máscaras y patas de rana por 7 Reales y nos sumergimos a observar las diferentes clases de pececitos increíbles.
Un dato: si querés filmar esta experiencia abajo del agua, podes comprar un bolsito de plástico especial para la cámara digital (de cualquier marca), lo venden ahí mismo en un puestito. Es 100% impermeable!
A la noche tomamos un colectivo en el centro que te lleva gratis hasta el Cristo Luz, una estatua de Jesús de 33 metros de altura que está ubicada en la cima de un morro en Camboriú. Tiene un reflector colocado en el hombro que proyecta un haz de luz blanca a la ciudad, y a la vez lo iluminan luces que van cambiando de color. Lo más lindo es la vista que ofrece de noche el mirador, lo demás no nos llamó mucho la atención.
El tercer día hicimos una excursión a Porto Belo, con el grupo de argentinos con el que viajamos juntos.
Fuimos hasta Bombas, y en el puerto de esta, abordamos el barco Pirata. Nos cruzaron hasta Porto Velo, disfrutamos de sus playas y en el trayecto bailamos al son del ritmo carioca y disfrutamos de algunos tragos. En un momento el barco se detuvo y aprovechamos para tirarnos desde la cubierta o por un tobogán del barco.
A la noche caminamos por la rambla iluminada de Camboriú y la peatonal del centro.
Al cuarto día fuimos a Joaquinha, una playa muy linda que queda en Florianópolis. Tiene muchos médanos, rocas grandes, paradores donde comer y cuando hay viento, es ideal para los que practican surf.
Aprovechamos a comprar algunos sourveniers en un paseo de compra y en las ferias artesanales del lugar.
El ultimo día de nuestra estadía en Camboriú, salimos temprano y pasamos por Itajaí. Fuimos a la playa y a visitar la catedral de Itajaí.
Paseamos por la ciudad y salimos en dirección a Foz Do Iguazú.
Llegamos por la mañana, nos hospedamos en el hotel Dom Pedro.
Ese día fuimos a las cataratas del lado brasilero, al Parque nacional Foz Do Iguazú Una vez dentro, nos condujeron en colectivos de 2 pisos hasta el inicio del paseo. Recorrimos unas pasarelas mirando la vegetación y los saltos de las cataratas del lado argentino, llegamos hasta un elevador de acrílico, que nos dejó en lo alto del salto más grande. Aprovechamos a sacar fotos panorámicas.
Luego del paseo volvimos al hotel, y como era temprano, aprovechamos a meternos en la pileta.
Al otro día, cruzamos la frontera y fuimos a las cataratas del lado argentino.

Una vez adentro, nos llevaron en un trencito hasta el inicio del recorrido Garganta del Diablo. Caminamos unos cuantos metros hasta llegar al mirador de la caída. Es impresionante ver tanto caudal de agua cayendo al vacío!
Después anduvimos por el circuito superior con vistas espectaculares y por último hicimos circuito inferior. En este sí que estas más en contacto con las caídas, la flora del lugar etc., y cuando llegás al último salto, es inevitable mojarse, por lo menos si lo querés vivir a pleno !. Ojo con las cámaras y llévense impermeables. (Igual los venden por $5 ahí).
El último día de vacaciones, volviendo a casa, salimos temprano y fuimos a conocer las minas de Wanda. Estuvimos un rato y nos dirigimos hacia las Ruinas Jesuíticas de San Ignacio. Caminamos por sus construcciones en ruinas, visitamos el museo, aprendimos un poco de historia del lugar y ya emprendimos el viaje de regreso.
Luego de un largo viaje y bastantes cansados, llegamos a casa.
La verdad, una experiencia muy linda para compartir en pareja, solo o con amigos.
Hacer un viaje grupal en micro es una oportunidad para no dejar pasar, es muy divertido y permite relacionarse con gente desconocida para compartir algo en común.
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